| Las jarras de cerveza Cristal son muy populares en la isla Foto: @yricardo |
| Cacique, la más joven de las cervezas cubanas Foto: @yricardo |
| Camión de reparto de la cervecería Bucanero Foto: @yricardo |
Versión española
| Las jarras de cerveza Cristal son muy populares en la isla Foto: @yricardo |
| Cacique, la más joven de las cervezas cubanas Foto: @yricardo |
| Camión de reparto de la cervecería Bucanero Foto: @yricardo |
Pocos holguineros se imaginaron, que tras casi 20 años de degustar con cierto recelo y vehemencia las primeras cervezas Mayabe, la actual Cervecería Bucanero SA hubiera producido ya miles y miles de hectolitros de la refrescante bebida, mientras algunos pasos se encaminan a preservar para el futuro toda una tradición que se ha ido tejiendo con el aporte de manos amorosas de cerveceros de la talla de “Pepe” y de Germán.
Personas e instituciones, vinculadas o no con el arte de hacer cerveza en esta porción del oriente cubano, han de estar atentas al momento, que es YA, de aportar o donar cuanto documento, fotografía, instrumento o mueble que guarde vínculos con ese instante, para que el Museo de la Cerveza se convierta en un eslabón en la cadena de nuestra memoria cultural y del arte que enorgullece a “Pepe”, a Germán, y a todos los otros.
En los bordes, un costado, la tapa o el fondo. Sea lata o botella: el inquieto paladar, tras varios sorbos, invita a voltear una y otra vez el envase para descubrir la génesis, de dónde proviene la incitación a humedecer los labios, a asumir despacio la refrescante invasión interior, chasqueando la lengua. Rara vez un bebedor resiste la tentación de curiosear la etiqueta de la cerveza que bebe.
La mirada es parte de la ceremonia previa antes de ingerir una cerveza, porque mientras los dedos palpan la tentadora humedad del futuro sorbo, los ojos rebuscan entre las líneas de la etiqueta el sitio geográfico exacto donde se gesta tal obsequio al buen beber.
El arte de la cerveza une y eleva, por tanto, a productores y bebedores. Sean bienvenidos.
La cerveza “reúne todas las condiciones estimulantes que hacen deseable las bebidas alcohólicas, y no tiene ninguna de sus condiciones destructoras”.
José Martí,
Caracas, 23 de febrero de 1882