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24 ago 2010

Diez finalistas de “la Ruta” en la Bucanero SA

Por Carlos Melián Moreno
Foto: Lázaro Wilson

Tal y como prometieron los organizadores de la primera Ruta Cultural “El Arte de la Cerveza”, diez finalistas del concurso (pues se trata de una competencia) visitaron la cervecería Bucanero SA, previa coordinación con sus directivos.

El recorrido, entre gigantescos toneles metálicos, olor a malta, enfriadores, medidores, tuberías, filtros y reguladores de alta tecnología, fue –aunque la palabra suene mal-, “un éxito”. Un éxito tal vez porque el visitante, no era, digamos, cualquier género.

Allí estaban los que se habían tomado el interés de completar “la botella” con el lúpulo, el azúcar, el agua del manantial original, la botella verde y la cebada malteada. Ingredientes situados discretamente en algunos de los 30 lugares seleccionados para la Ruta.

En cada uno de estas instalaciones, sea centro nocturno, cafetería, bar, centro cultural o museo, el participante tenía que presentar su mapa, recoger cuños contra preguntas -algunas bastante evidentes si se habia tomado el trabajo de leerse el plegable adjunto-, para inyectarle así cierto valor a su pliego.

Tenía, además, que recolectar autógrafos de eminencias vivas, digamos, esas que de aquí a veinte, treinta o cincuenta años serán nombres legendarios, aunque hoy estén sembradas sospechosamente como un árbol más en lo cotidiano.

Se entregaron casi cien mapas, y se recibieron incluso protestas sobre posibles violaciones de las reglas. ¿Acaso el interés por aderezar el mapa, llenar la botella con los ingredientes, o ganar el premio, comprometió a los participantes con el arte de producir la bebida? Bueno, eso, al menos quisieron sus organizadores.

De esos cien no todos se tomaron el asunto con toda la vehemencia.
A no todos le interesó escoger esa aventura. Los que cruzaron la verja, o sea, concursantes y periodistas, mostraron interés en las explicaciones del ingeniero que sirvió de guía.

Se hicieron preguntas vinculadas a la producción. ¿Se demandan más cervezas en lata o en botellas? ¿Qué era más barato el aluminio o el vidrio? Y se aventuraron soluciones espontáneas a algunos quebraderos de cabezas como el de hacer retornar el vacío a la fábrica.

Dos días después, los cinco premiados, habían sido parte de esta visita.

La cervecería Bucanero SA es la mayor fábrica de cervezas de Cuba. Produce la Mayabe, Cristal, Bucanero y Cacique. Todas con amplia distribución en la isla y mayoría en los estantes de los centros donde se autoriza la venta de bebidas alcohólicas.

10 ago 2010

Cuba abre una Ruta Cultural para la cerveza

Por Leandro Estupiñán / leandro@ahora.cu

Este lunes, la dirección provincial de Cultura hizo público lo que viene cocinando hace algunos meses: Holguín abrirá una ruta cultural de la cerveza. No un caminito en cuyos bordes uno encuentre botellas y laticas de esa bebida amarga, pero dulce, sino la unión de múltiples puntos de la ciudad, donde habitualmente se comercializan las marcas más famosas hoy de Cuba, la Bucanero y la Cristal, ambas fabricadas aquí por la Cervecería Bucanero S.A (CBSA).

Pero, a esto, que para empezar le han llamado “un juego”, acompañado por un plano a imitación de un pergamino antiguo, será sólo el principio del evento, que se propone homenajear a quienes con maestría supieron seguir un arte antiguo, muy antiguo y ajeno al Caribe, a América. No por casualidad se les llama maestros cerveceros a quienes la fabrican.

La cerveza surgió allá en el lejano Medio Oriente y sólo después de haber pasado de boca a oído, del papiro al papel común, la receta se hizo popular. Fue aprendida en estas tierras gracias al ingenio de los habitantes originales que, según Colón, fermentaban ciertos granos para beber el resultado. En definitiva, como por aquí llegaron los primeros extranjeros, y como aquí se debe haber bebido también el primer buche intercultural de cerveza, ninguna coartada será mejor para abrir una ruta de este tipo. Para colmo, un día, a alguien se le ocurrió hacerle probar la bebida a un burro y ¡sorpresa!: Sí señor, el burro toma cerveza.

Ahora, el burro Pancho, vivo en su tercera generación, también entra en la nueva idea como símbolo del que disfruta una receta compuesta a base de la cebada, el lúpulo, la levadura y el agua. Con una historia variada donde destaca tanto como bebida capaz de calmar el hambre o como caldo sagrado, su propia calidad le ha conferidos aspectos que van desde el más puro refinamiento hasta la ordinariez de lo vulgar.

En Cuba fueron verdaderamente populares mucho después, cuando apareció en La Habana La Tropical, la primera cerveza de la Isla. A la empresa que la producía se debe la construcción de un estadio (La Tropical) y una arena de boxeo (La Cristal). Ambas marcas pertenecieron a la séptima entre las industrias no azucareras de la Isla: la “Nueva Fábrica de Hielo S.A”, propiedad del magnate Julio Blanco Herra Clevería.

Luego otro adinerado culto, el santiaguero Emilio Bacardí, añadía a inicios de siglo XX una marca que por mucho tiempo gozó de alta popularidad: la Hatuey, producida en la “Cervecería Modelo S.A”. Hatuey, “la gran cerveza de cuba”; la Polar, “la cerveza del pueblo y el pueblo nunca se equivoca” y La Cristal, “clara, ligera y sabrosa”, sobresalían entre las preferidas del cubano y eran las causantes de que a Cuba se le confiriera un distintivo entre los grandes países productores de esta bebida.

A mediados de los ochenta, del pasado siglo, la CBSA, de tecnología alemana, quedó establecida en Holguín y hasta la fecha se ha ido modernizando de tal manera que, según el portal de la fábrica, es una de las más automatizadas en el país. Su capacidad de producción es superior a los 1.5 millones de hectolitros al año, que significa – lo ilustra su web-: más de 450 millones de vasos de cerveza. Bucanero, Mayabe, Cristal y Cacique llenan los estantes de cientos de centros de muchas partes de Cuba y el mundo. En todas, se lee: “fabricado en Holguín”.

Por semejante perorata donde se juntan cultura, comercio e historia, y porque en el mapa de ello está escrito el nombre de Holguín, se ha pensado esta Ruta cultural de la cerveza, que todos podemos recorrer. Esta es sólo la aproximación, después del lunes sabremos más, mucho más de semejante persecución estival a una bebida llamada laguer, bier o simplemente cerveza.

Fuente: www.ahora.cu

25 jun 2010

Las cervezas de mi vida. Memorias de un cubano cervecero

Por Yordanis Ricardo Pupo

En este junio de calores insoportables nada se compara al placer de tomarse una espumante Bucanero Max –made in Cuba-. Las cervezas siempre han sido mi fuerte, lo reconozco, pero no podría ser diferente: nací en esta “isla donde a veces el año dura tantos meses…” y las temperaturas son tan altas que calmar la sed con una “laguer” bien fría es cosa normal.

A esas excusas se le podría sumar que a pocos kilómetros de mi casa se elaboran las mejores cervezas de Cuba, dígase Cristal, Bucanero o Mayabe, gracias a la calidad de las aguas de este territorio y de la experiencia acumulada durante años por nuestros maestros cerveceros.

Aun recuerdo la sensación que sentí la primera vez que probé una de estas bebidas –a inicios de los noventa en mi natal Banes-. Y aunque no encuentro en mi memoria la marca, creo que en la lata se veía una foto de Hatuey, un aborigen legendario que prefirió ir al infierno antes que encontrarse con los conquistadores españoles en el cielo.

Junto a las también cubanas Lagarto y Polar, fueron las cervezas locales las primeras que degusté –aun sin la edad necesaria para hacerlo-. Comenzaba así una década en que disfrutaría la Jever alemana, las mexicanas Tecate y Corona, la checa Budweiser, la americana Miller, Heineken de Holanda.

Sin saber cómo, crecí rodeado de personas tomadoras de cerveza y de cuanto liquido sobrepasara las 0.1 grados de alcohol. Conocí así otros sabores menos nobles para un clima como el nuestro: ginebra, whisky, vinos de varios tipos.

En la universidad nos hicimos adictos a la Bavaria 8.6, aunque seguíamos consumiendo más la santiaguera Hatuey, embotellada, con pocos grados y a buen precio. De visita en Madrid perdí el rumbo tras tomarme varias San Miguel –muy parecida a la Cristal-. La experiencia me sirvió también para probar Cruzcampo y Estrella Damm, catalana, pero de igual textura.

En este viaje etílico que ha sido mi vida, existen dos cervezas que, junto a las cubanas, algún día serán las culpables de la pérdida de mi hígado: Carlsberg y Tuborg. Ambas son danesas, y aunque la primera supera a la segunda en fama y producción internacional, no hay nada mejor que una Tuborg classic.

En ese país pude ver el proceso de producción de una de las marcas de la Carlsberg, y comprobé in situ el arte de este oficio que se transmite de generación en generación. Al final del recorrido por la cervecería bebí dos copas rebosantes de un oscuro líquido llamado Jacobsen, como el padre fundador de la bebida más famosa de Dinamarca.

La lista de cervezas que he tenido el placer de probar, podría ser aun más larga. A estas alturas sigo prefiriendo las de tipo “plisner” o claras, obtenidas de la cebada. Mi paladar nunca se ha acostumbrado a las más oscuras o las que se elaboran con trigo, como la alemana Franziskaner y la irlandesa Guinness.

En Barcelona, Sevilla, Praga, Copenhague, Viena, Budapest, Munich, Berlín… y en cada punto de la geografía de esta isla caribeña que habito, con etiquetas diferentes, sabores parecidos, suaves o fuertes, en latas, botellas, toneles, y hasta directamente de fábricas artesanales, ha estado presente la cerveza, formando parte inseparable de mi vida.

Por eso hoy, que el verano arremete contra la Ciudad cubana de los Parques, Holguín, me escapo de mis oficinas, y en cualquier bar o kiosco de esquina pido una Bucanero Max, bien fría, y mientras sale la inevitable espuma, pienso: ¡esto si es vida, mi hermano!

Nota: Todas las fotografías fueron tomadas en el Centro de Visitantes Carlsberg y Cervecería Jacobsen, Copenhague, Dinamarca, agosto de 2005.

27 nov 2009

Cervezas de Cuba: Bucanero Max

En 2006, la Cerveceria Bucanero S.A. presentó la Bucanero Max, una cerveza premium que equilibra delicadamente la fuerza y el refinamiento.

Con 6.5% alc./vol., Bucanero Max es más fuerte, sin sacrificar el sabor robusto y vigoroso de Bucanero que conocen y gustan los cubanos. Su secreto proceso de elaboración combina la más fina selección de lúpulo, agua y cebada malteada.

La Max tiene una rica suavidad y un sabor definido que le proporciona el equilibrado amargor del lúpulo. El color tiene una brillantez dorada que lo distingue y el 6.5% de alcohol en volumen la hacen bastante fuerte.

La Bucanero Max es la primera cerveza premium de su tipo elaborada en Cuba solo con la mejor cebada malteada y lúpulos aromáticos.

En el 2007 la Bucanero Max recibió la Medalla de Oro en la Internacional Monde-Selection por su excelencia y sabor. Está disponible en botellas de 350ml y en latas de 355ml.

Texto tomado de www.cerveceriabucanero.com
Foto: yricardo 2009

Nota de 2015: Actualmente esta cerveza ya no se produce. 

Cervezas de Cuba: Bucanero Fuerte

La Bucanero Fuerte toma su nombre de las viejas leyendas de los piratas del Caribe. Considerando que Bucanero Fuerte es uno de los mayores tesoros escondidos de la cerveza cubana, le sirve esta asociación de ideas.

Con el sabor fuerte de una cerveza con más cuerpo, la Bucanero Fuerte está elaborada con los ingredientes más frescos y naturales, la malta de calidad superior se mezcla con un toque de la más fina azúcar cubana.

Su mayor contenido alcohólico (5,4%), su color ámbar más profundo y su delicioso y refrescante sabor hacen de la Bucanero Fuerte una notable y 100% original cerveza cubana.

Con los años, la Bucanero Fuerte se ha hecho favorita entre los cubanos como la cerveza para beber entre amigos, mientras se juega dominó o se mira un juego de béisbol, convirtiéndose en una cerveza clásica de todos los tiempos.

Está disponible en botellas de 350ml, latas de 355ml, así como en toneles.

Texto tomado de www.cerveceriabucanero.com
Foto: yricardo 2009

19 nov 2009

Se busca un museo

Por Joaquín Fernández Moreno

Pocos holguineros se imaginaron, que tras casi 20 años de degustar con cierto recelo y vehemencia las primeras cervezas Mayabe, la actual Cervecería Bucanero SA hubiera producido ya miles y miles de hectolitros de la refrescante bebida, mientras algunos pasos se encaminan a preservar para el futuro toda una tradición que se ha ido tejiendo con el aporte de manos amorosas de cerveceros de la talla de “Pepe” y de Germán.

Pudieran resultar desconocidos nombres como Luis Tamayo, Elvio Fernández, Leonardo González, Roger Hidalgo, José René Cruz, Alexis Calzadilla, Manuel Martínez, José García de la Cruz (Pepe), o Germán Batista, sin embargo, alguna tablilla o recuadro habrá de reservárseles en el futuro Museo, pues ellos encabezan la lista primera en la obtención de cerveza en Holguín, como en un sacerdocio, hoy por hoy las mejores de Cuba, con la Mayabe a la cabeza.

Aunque en idioma inglés suene “meibi”, Mayabe seguirá siendo por los años de los años, su nombre regional identificativo. Tuvo continuidad la Cristal como “La preferida de Cuba”, y tras sus pasos surgió la sugerente Bucanero, en diferentes variantes, hasta la Cacique, el más reciente aporte al acervo de las cervezas holguineras, las cuales hoy copan con orgullo, y suficientemente, cuanto lugar turístico o de servicio exista a lo largo y ancho del archipiélago, y mucho más allá.

Personas e instituciones, vinculadas o no con el arte de hacer cerveza en esta porción del oriente cubano, han de estar atentas al momento, que es YA, de aportar o donar cuanto documento, fotografía, instrumento o mueble que guarde vínculos con ese instante, para que el Museo de la Cerveza se convierta en un eslabón en la cadena de nuestra memoria cultural y del arte que enorgullece a “Pepe”, a Germán, y a todos los otros.

(“La cerveza aplaca la sed, tanto como el agua, estimula por su bajo contenido en alcohol, refresca por el ácido carbónico, es un tónico excitante por su amargor, agradable, y nutre por los azúcares, dextrina, albúminas, grasas y sales minerales que entran en juego en su composición. No se deberá introducir hielo para enfriar el producto”, ni agua para adulterarla, agrego por mi cuenta.)

En estos nobles propósitos han de estar en primera fila los propios cerveceros y quienes atienden las líneas productivas, y el más mínimo de los detalles, como la abandonada red inicial de puntos de venta a granel de la Mayabe, la querida aparición de la taberna Pancho, la fama internacional que el burro de igual nombre dispensó entonces al motel Mirador de Mayabe; la preservación del noble equino que se supone exista gracias a la taxidermia, y reunir en ese Museo cuantos estímulos morales ha recibido durante estos años el colectivo laboral de la Cervecería. “Honor a quien honor merece”.

14 nov 2009

Encuentro de culturas en la tierra más hermosa

Por: Yordanis Ricardo Pupo

Al amanecer del 28 de octubre de 1492, los marinos de Colón gritaron “tierra” y desembarcaron en una pequeña aldea con bohíos en forma de cono… 517 años después, artistas y amigos de varias partes de Iberoamérica estuvieron en Bariay, celebrando no la llegada de los conquistadores pero si la llegada de su cultura, la que mezclada con indios, negros y chinos dio por resultado lo que somos hoy los cubanos.

Con una declaración de apoyo a la votación realizada en la ONU contra el bloqueo del gobierno norteamericano a nuestro país, finalizó la XVI Fiesta de la Cultura Iberoamericana, en el mismo lugar por donde arribaron los primeros europeos a tierra americana y donde se presentaron los más importantes experiencias culturales de la Isla y proyectos de 15 países, entre ellos, la fotógrafa española Maribel Longueira, la poeta mexicana Rosalía Alvarado, las agrupaciones El Pacto de Venezuela, el Pez gato de España, y los cubanos Aceituna sin hueso, Steel Band y el trovador Eduardo Sosa.

Como escribió Eduardo Galeano, “los mapas del alma no tienen fronteras”, y esta vez ni los enemigos del hombre, ni plagas, fenómenos atmosféricos y crisis económicas pudieron opacar el final feliz de este encuentro de culturas: bajo el ardiente sol del trópico la gente bailó sin importarles mucho sudar, porque para refrescarse estaban nuestras cervezas Mayabe, Cacique, Bucanero, Cristal y hasta la Tínima camagueyana.

Los fotoreporteros de “El Arte de la Cerveza” atraparon a algunos amigos deleitándose con las mejores lagers cubanas, producidas, por supuesto, en “la tierra más hermosa que ojos humanos han visto”.


La recién estrenada Cacique,
de la fábrica Bucanero S.A.,
cerveza líder del mercado nacional
y
la más consumida durante la Fiesta.

Tatiana Zúñiga, directora de la casa de Iberoamérica de Holguín, Cuba
y presidenta del Comité Organizador de la
Fiesta de la Cultura Iberoamericana (24 al 30 de octubre).

Olga,
del Centro de Comunicación Cultural La Luz,
de Holguín, nos dijo:
"dispensada: pa´tomar y pa´llevar".

Esta pareja de enamorados de la televisión local
prefieren la Bucanero Fuerte.

El promotor cultural y director artístico
Jorge Luis Sánchez Grass,
como buen holguinero, sigue tomando Mayabe.

Estos muchachos bailaron como trompos
pues tomaron Tínima,
¿espumante verdad?

Y aunque no vendieron Bucanero Max,
fue muy bueno para mí estar bajo sus sombrillas promocionales.

19 oct 2009

El arte de la cerveza

Por Carlos Melián Moreno

Mientras en el Noticiero Nacional de Televisión se daban las últimas noticias de la crisis mundial, descalabros en Wall Street, desempleos masivos, quiebras y bases navales norteamericanas en Colombia, los holguineros que salían al Carnaval se preguntaban, rascándose la cabeza, por qué razón tomar cerveza Tínima de Camagüey y no Mayabe, si esta última se fabrica justo en la cervecería Bucanero SA, instalada en las afueras de la ciudad.

“Muy sencillo”, respondió Álvaro Grass presidente del comité organizador del Carnaval 2009, “por problemas de presupuesto, ¡qué más quisiéramos nosotros!” y precisó, que los holguineros podrían considerarse premiados con la variante 50% Tínima y 50% Mayabe, un equilibrio difícil de encontrar en carnavales de otras provincias.

¿Por qué los holguineros aman su Mayabe?, “puro chauvinismo” escupiría unos de esos agrios criticones que acusan a los holguineros de dilatados charlatanes.

Tal vez sea cierto, pero en contra del refrán de que nadie es profeta en su tierra la Mayabe, a la par de ser asociada como pionera de lo que es hoy Bucanero SA con la posterior producción en sus naves de la Cristal “traída del occidente del país-, Bucanero, y la reciente Cacique, resiste la prueba del paladar del pueblo y de sus maestros cerveceros. Uno de ellos, Germán Guerrero Batista, formado como cervecero en Checoslovaquia se plantó en la opinión de que la Mayabe sigue siendo la mejor.

También es difícil soslayar que la Cristal y la Bucanero son las cervezas que repletan los refigeradores de los hoteles, discotecas, bares y hasta los tenduchos que en moneda dura operan perdidos en el último pueblo de la geografía nacional (y hasta en algunos bares de Europa, compitiendo con sellos centenarios, o chorreando el paladar nostálgico de la diáspora cubana que flota en el Viejo continente).

Parte del mito descansa, además, en dos bases, la primera, evidentemente sobre el secreto de los ingredientes que le dan color, sabor y amargo. Y la segunda, sobre las propiedades del agua que desde los pozos del municipio de Cacocum, es bombeada por una conductora de 21 Kilómetros de longitud y luego tratada para optimizarla al consumo humano.

La fórmula de la Mayabe no se escribe en el pizarrón de una universidad frente a un grupo de químicos con bata blanca, no, está sembrada como una estrella dentro de esos apacibles y gruesos maestros cerveceros que todos los días arriban a la fábrica en bicicleta, o simplemente cruzando la calle desde la comunidad construida hace 20 años frente a la cervecería. Y ellos, próximos al retiro, le confían la fórmula a técnicos más jóvenes.

Otra de las bondades de la Cervecería refiere a que el alcance de la compañía mixta que la produce no queda en sus grados de alcohol, dosis de lúpulo o cantidad de ventas. No. Su parte nacional y extranjera contribuyen con el pedregoso empeño de convertir a Holguín en una plaza que genere y promocione cultura desde los habituales inconvenientes inherentes a estar alejada más de 700 kilómetros de la capital del país.

¿Puede una cervecería convertirse en una promotora cultural? Bucanero SA, con su gentileza, tras bambalinas, ha dado precisos aportes al éxito y a la contundencia de los principales momentos culturales que año tras año salpican los noticiarios televisivos, radiales o impresos: Las Romerías de Mayo, y La Fiesta de la Cultura Iberoamericana, apenas dos eventos que forman parte de un proyecto mayor, que consiste esencialmente en crear una plataforma de donde pueda salir una producción audiovisual y musical endógena.

En ese sentido, muchos ven en la provincia un diamante en bruto, y quizá no se equivoquen. En Holguín está enclavado una parte importante del Polo Turístico de la nación, y desde dos de sus municipios se exporta una parte importante del níquel mundial.

Tales coincidencias y abrazos han generado pues la iniciativa de un evento a la altura del conocimiento que de la cerveza han acumulado los cerveceros holguineros. La Convención Internacional de Cerveceros, es todavía un sueño, una sonrisa irónica el rostro de éste o aquel pero ¿qué gran proyecto no lo fue en el pasado?

Ojalá y esta nueva propuesta, que a la larga redundará en beneficio del producto cerveza cubana tenga éxito, pues la cuestión va mucho más allá de “un hipo y una nota”. Se trata de sacar de la tierra otro rubro más: El arte de la cerveza.