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7 oct 2010

Un centenar de ingleses por la Ruta de la cerveza

Por Alexis Triana
Cuando frente al eterno paisaje del Morro y el mar inmenso del malecón de La Habana, alguien abre una cerveza bien fría, -marca Cristal, Mayabe, Cacique o Bucanero-, muy pocas veces sabe que disfruta de una cultura de producción que se estableció al norte del Oriente cubano, gracias a la capacidad e ingenio de los maestros cerveceros de Holguín, quienes aprehendieron las mejores fórmulas europeas hace veinte años, y regresaron a casa para encontrar un referente de distinción que ya rebasa nuestras latitudes.

Muy a menudo se obvia que la Cultura es el reservorio de lo mejor de un pueblo: la Ruta de la Cerveza que hemos inaugurado el verano pasado reconoce, como valor cultural indispensable, esta historia que comenzó en el reto de traer la mejor agua de manantial con más de cuarenta kilómetros de tuberías, hasta una nueva fábrica de tecnología alemana en las afueras de una ciudad, que distribuyó en el siglo pasado la cerveza Hatuey o la Polar, pero nunca soñó siquiera una pequeña cervecería artesanal.

Hoy comienza a venderse a los turistas ingleses que se hospedan en la playa Guardalavaca, un sencillo mapa de las rectas calles de la Ciudad de los Parques, --cuyo sistema de plazas estamos proponiendo como Monumento Nacional--, con treinta lugares a visitar que van desde la primera Casa del Teniente Gobernador, el Museo Provincial La Periquera, y la Casa de la Trova El Guayabero, hasta la Caverna de los Beatles y la Casa de la Música; y se le ofrece junto a Manual de Instrucciones para la competencia, pues se trata de ver quién recolecta más cuños en el pergamino y autógrafos de los artistas que trabajan en estos centros nocturnos como constancia del recorrido.

“El Arte de la Cerveza” abarcó en su lanzamiento un salón en el Centro de Artes Plásticas donde los artistas de la ciudad se apropiaron de temas casi tabús como las marcas comerciales, y en una de las imágenes más desafiantes asociaban la palma real de conocidas cervezas a un joven que exhibía sus genitales, o al órgano reproductor de un enorme buey cebú. La pasarela de modas al centro de la galería, una veintena de fotos de la inauguración de la fábrica Mayabe en los años ochenta, atrevidos performances que incluían la exhibición de chapas, y hasta una subasta de arte han formado parte de la nueva propuesta.

Pancho III, el nieto de aquel burro que tomaba cerveza en el Mirador de Mayabe y a quien Pedro Luís Ferrer dedicó una simpática guaracha en los ochenta, es el actual protagonista de la Ruta, en su propio escudo con ramas doradas: usa el cuello alto, el peinado con pinchos, y le encanta la vida nocturna de la urbe por la que se declara vivir en “una provincia del universo”. La leyenda cuenta que sale a recorrer por las noches los sitios preferidos de los artistas, y que como un turista más recolecta firmas y evidencias de su andar, incluyendo la visita a la futura Casa de la Cerveza en la Fábrica Bucanero, una excelencia en parámetros de calidad.

Y es que el camino de las rutas culturales es nuestro actual desafío: demostrar la conveniencia al país de la imprescindible diversidad de opciones para el turismo, como ha probado el Festival del Caribe en Santiago de Cuba, o los estudios sobre la Ruta del Esclavo, --el desafiante monumento al cimarrón en El Cobre, el castillo de San Severino en Matanzas…--, podría ser nuestro engarce definitivo con la industria sin humo, de la que viven cientos de ciudades, regiones y hasta países.

La eterna reticencia a la epopeya de reconstrucción de La Habana Vieja, y sus veladas críticas a la recreación de nuestras historias y leyendas, a establecer museos como el del Ron, el del Ferrocarril o el Automóvil, o a los teatristas con zancos para las fotos de ocasión, prueba lo que ya es verdad de Perogrullo: un día quiebra la preferencia por el “todo incluido”, que vive de la arena como reloj del sol, y no acabamos de sacar las lecciones de Trinidad y su valle de los ingenios, o Gibara en el Festival Internacional del Cine Pobre, poblaciones donde la iniciativa estatal ha sido incapaz de llevar la iniciativa del alojamiento.

Deberíamos ejercer más la autocrítica: el pecado original del sistema de festivales artísticos, que para nosotros significó la fundación de la Fiesta de la Cultura Iberoamericana en el sitio del Encuentro entre las Dos Culturas, o la apropiación de las Romerías de Mayo como Festival Mundial de Juventudes Artísticas, está en haber obviado que el flujo turístico anual ha tenido un récord máximo de más de doscientos cincuenta mil personas que viajan a Holguín en unos cuarenta vuelos charters desde Canadá en lo que llamamos “temporada alta”, de diciembre a abril. Y la verdad es que, cuanto más, hablamos de doscientos participantes extranjeros como un record en los festivales culturales de Holguín, capital de aquel llamado Plan Atlántico Norte, que hoy significa diecinueve instalaciones de alojamiento, la mayoría magníficos y confortables hoteles de playa. ¿Y ahora que hacemos si ya treinta cuatro mil ingleses han volado a esta capital provincial desde Londres y Manchester, y somos el lugar de mayor preferencia para una estancia promedio de diez días, en casi una tercera parte de cuantos viajan a la Isla Madre de las Antillas?

Lo escribo la noche en que acabo de recibir desde Londres un correo de Claudia Fogg, del portal de festivales Whatsonwhen.com, quien me ruega le precise las fechas del Festival Luna Llena de este año en la playa Guadalavaca; y aún cuando nuestro proyecto subsiguiente ha sido titular de más de cincuenta sitios web: “Inaugura Cuba Ruta Cultural El Arte de la Cerveza”, donde se resaltan las declaraciones de Yordi Figueredo, representante supervisora de la turoperadora inglesa Holiday Place a la Agencia de Información Nacional, sobre la conveniencia de explotar un sector de mercado donde se unen turismo y cultura.

Ocupémonos por tanto de nuestros viejos sueños, que no somos los que estamos equivocados: iluminemos cada trayecto de nuestras ciudades, realcemos las leyendas que la circundan como los túneles secretos entre la Casa Consistorial de La Periquera y el Cerro de la Cruz, como mismo hoy en el Hotel Mirador de Mayabe a su emprendedor director se le ocurre festejar el cumpleaños de Pancho III con una torta y sus velitas, entre los aplausos de los turistas nacionales presentes.

Y conste que ya vamos por el turista inglés número 180 que llega el domingo a recorrer la ciudad de Holguín con su mapa a cuestas, y en las manos una botella verde con la etiqueta de la Ruta; algunos hasta alquilan un auto que los lleve al Cabaret Nocturno, u otros que a las nueve de la noche se le desaparecen a los guías rumbo al Mirador… La verdad es que muero por ver la cara de nuestros críticos antológicos, en especial cuando vean llegar los primeros veinte franceses a la Ruta del Son, por el camino del Chan Chan hasta Mayarí, después que la Orquesta Los Taínos los dejó patitiesos de bailar en las orillas del Sena, por la Asociación Matías Pérez que trabaja en promover la cultura en pleno París...

¡Ah, qué dulce venganza contra el “Todo incluido”!

17 sept 2010

Variaciones sobre el concursante número 100

Por Carlos Melián y Joaquín Fernández
Fotos: Lázaro Wilson

I
El concursante número cien, de la ruta cultural “El Arte de la Cerveza”, recorrió este domingo las calles de Holguín, paseó por sus parques, se perdió momentáneamente, cogió por aquí, por allá, quiso preguntar, pero no mucho, como es habitual en un individuo acostumbrado a mantener distancia, un muro de contención invisible entre él y los desconocidos.

Ese rutero, proveniente de una fría ciudad de Inglaterra o Canadá, ¿cayó en la cuenta de que una estancia esterilizada en un hotel de playa, da bastante poca información de lo que es un país? Posiblemente. Su manera de asumir la ruta no difiere mucho de la de los demás, se muestra reticente a atravesar la apretada animación dominical del parque Calixto García, y a hacerle preguntas a los transeúntes.

El rutero cien, por lo que he podido ver, proviene no de la “high life”, no llega precisamente de un piso caro de Manchester o Montreal, y aunque no es muy dado a la cultura ni a las obras de arte, y sí a los tragos, suele interesarse por la ciudad, por la competencia y por descubrir mediante el paladar y el ojo, las diferentes marcas que se producen en nuestra provincia.

II
En la ruta 100, no de ómnibus, sino en la ruta cultural internacional “El arte de la cerveza”, que por ahora, y cada semana, anima el interés de los visitantes; no importa si se nombran Kathy o Erica, como las inglesas ganadoras esta vez, al final del recorrido nocturno por los principales sitios históricos y culturales de Holguín, Ciudad cubana de los Parques.

No importa si ocuparon los asientos 42 o 25 del avión, si entraron por la puerta 1 o 2 del aeropuerto internacional “Frank País”, en esta oriental provincia, si se percataron a tiempo del número identificativo de los sitios a los cuales debieron acudir, si formaban pareja, como los bienvenidos Máster, o si se nombraban William Asencio, como el colombiano, porque el domingo 12, a la Ruta arribó un grupo que llegó y superó a los cien.

Adelante el rutero cien, y otros más. Muchos rostros, y uno solo. Bien recibidos por la proverbial cortesía de los holguineros, quienes muestran sin tapujos lo mejor de su cultura y sus tradiciones. Otra vez en el salón Beny Moré, casi de madrugada, se premió a los más listos. A los que prometen volver, y hablarle a los demás de lo que aprendieron del arte de hacer cerveza, de la vida de los holguineros.

Bienvenido el concursante cien multiplicado. Seguimos en la Ruta.

25 ago 2010

Una Ruta abre otra

Por Yordanis Ricardo Pupo
Foto: yricardo
Yosvani Hidalgo y Karel Garmendia se apuntaron en la Ruta de la Cerveza por aburrimiento, para llenar un poco sus vacaciones de verano en Holguín, y en menos de una semana recorrieron los 30 lugares indicados en el mapa, regresaron a sitios olvidados en alguna parte de sus memorias –llegaron caminando o en bicicleta, a los más lejanos-, asistieron a conciertos de las bandas América y Mephisto, saludaron a maestros cerveceros, aprendieron sobre su ciudad y se llevaron el Gran Premio del juego.

Algo parecido le pasó a Arnaldo Pérez Ruiz, José Manuel Vidueiro y Juan Alexander Rojas, ganadores del primer y segundo premios (este último compartido), pusieron “a trabajar el cerebro y el cuerpo”, se divirtieron recolectando los principales ingredientes de la cerveza y fueron testigos de cómo se producen las “Mayabe”, “Cristal” y “Bucanero”, algo que muy poca gente en esta ciudad ha podido ver personalmente.

Yosvani, Karen, Arnaldo, José Manuel y Juan Alexander resaltaron entre el centenar de jóvenes y adultos que este verano dedicaron buena parte de su tiempo para conocer mejor los valores históricos, arquitectónicos y culturales de la Ciudad cubana de los Parques, donde, desde hace más de veinte años, se producen las mejores cervezas de Cuba.

La primera edición de la ruta cultural “El arte de la cerveza” ha dejado un buen sabor entre los holguineros. Y ahora se encuentra lista para abrirse al turismo internacional.

24 ago 2010

Diez finalistas de “la Ruta” en la Bucanero SA

Por Carlos Melián Moreno
Foto: Lázaro Wilson

Tal y como prometieron los organizadores de la primera Ruta Cultural “El Arte de la Cerveza”, diez finalistas del concurso (pues se trata de una competencia) visitaron la cervecería Bucanero SA, previa coordinación con sus directivos.

El recorrido, entre gigantescos toneles metálicos, olor a malta, enfriadores, medidores, tuberías, filtros y reguladores de alta tecnología, fue –aunque la palabra suene mal-, “un éxito”. Un éxito tal vez porque el visitante, no era, digamos, cualquier género.

Allí estaban los que se habían tomado el interés de completar “la botella” con el lúpulo, el azúcar, el agua del manantial original, la botella verde y la cebada malteada. Ingredientes situados discretamente en algunos de los 30 lugares seleccionados para la Ruta.

En cada uno de estas instalaciones, sea centro nocturno, cafetería, bar, centro cultural o museo, el participante tenía que presentar su mapa, recoger cuños contra preguntas -algunas bastante evidentes si se habia tomado el trabajo de leerse el plegable adjunto-, para inyectarle así cierto valor a su pliego.

Tenía, además, que recolectar autógrafos de eminencias vivas, digamos, esas que de aquí a veinte, treinta o cincuenta años serán nombres legendarios, aunque hoy estén sembradas sospechosamente como un árbol más en lo cotidiano.

Se entregaron casi cien mapas, y se recibieron incluso protestas sobre posibles violaciones de las reglas. ¿Acaso el interés por aderezar el mapa, llenar la botella con los ingredientes, o ganar el premio, comprometió a los participantes con el arte de producir la bebida? Bueno, eso, al menos quisieron sus organizadores.

De esos cien no todos se tomaron el asunto con toda la vehemencia.
A no todos le interesó escoger esa aventura. Los que cruzaron la verja, o sea, concursantes y periodistas, mostraron interés en las explicaciones del ingeniero que sirvió de guía.

Se hicieron preguntas vinculadas a la producción. ¿Se demandan más cervezas en lata o en botellas? ¿Qué era más barato el aluminio o el vidrio? Y se aventuraron soluciones espontáneas a algunos quebraderos de cabezas como el de hacer retornar el vacío a la fábrica.

Dos días después, los cinco premiados, habían sido parte de esta visita.

La cervecería Bucanero SA es la mayor fábrica de cervezas de Cuba. Produce la Mayabe, Cristal, Bucanero y Cacique. Todas con amplia distribución en la isla y mayoría en los estantes de los centros donde se autoriza la venta de bebidas alcohólicas.

20 ago 2010

Final para una Ruta

Por Yordanis Ricardo Pupo
Foto: Lázaro Wilson

Sobre la mesa descansan los mapas finalistas de la Ruta de la Cerveza. Esta noche, en medio del Carnaval holguinero, frente a las cámaras de Tele Cristal, se abrirán los sobres con el acta del jurado y los nombres de los ganadores. Terminará así la primera edición de “El arte de la cerveza”, o el “know how”, como dice nuestro Director.

Atrás queda la ajetreada semana en la que los participantes recorrieron galerías y museos, bares y cantinas; disfrutaron de espectáculos nocturnos, se bañaron en las piscinas de los hoteles, bebieron cervezas junto al burro Pancho y subieron los 458 escalones de la Loma de la Cruz para ver su ciudad “desde arriba”.

En el camino aprendieron de la historia y cultura local, de los procesos para obtener ese dorado líquido tan apetecible, respondieron correctamente las preguntas que hoy legitiman sus mapas y persiguieron a los artistas para que le estamparan sus firmas.

Los más avezados llegaron al Centro de Comunicación Cultural con el pergamino completo y una botella verde con un brebaje en estado de fermentación. Era la prueba máxima de haber hecho la Ruta: poseer los 30 cuños, y el agua, la cebada, el lúpulo y el azúcar, ingredientes secretos que fueron encontrados entre las antiguas armas de Calixto García, o al lado del limonero que riegan cada enero los holguineros ausentes.

De ellos, 10 pasaron a la final, o sea, visitaron la cervecería Bucanero, el alfa y la omega de este proyecto, el pretexto de los organizadores para decir que en Holguín no solo hay un burro que toma cerveza, sino también grandes Maestros en el arte de hacer cerveza, creadores de las fórmulas que prestigian por todo el mundo las marcas Bucanero, Cristal y Mayabe.

La ruta cultural “El arte de la cerveza” culmina –como deseara uno de los directivos de la fábrica-, con la esperanza de que se convierta en algo cotidiano en la Ciudad de los Parques. Por ahora, ya fueron bebidas las primeras cervezas, queda seguir disfrutando del Carnaval y que el futuro nos de o no la razón.

La Casa de la Cerveza va

Por Carlos Melián Moreno
Foto: Lázaro Wilson

Representantes de la firma Bucanero S.A. y la Dirección Provincial de Cultura en Holguín se reunieron este miércoles en la sala pequeña del Centro de Arte de esta ciudad, a 767 km de La Habana, para acordar un proyecto conjunto que permitirá la creación de la Casa de la Cerveza, sitio que se incorporará a la recién estrenada ruta cultural “El Arte de la cerveza” en este territorio.

El edificio, que estaría enclavado en un espacio aledaño a la fábrica, será asesorado por instituciones como el Centro de Arte y el Consejo Provincial de Patrimonio, y llevará cuatro módulos en los que se exhibirán fotografías, objetos de valor histórico y audiovisuales didácticos vinculados a la producción de la cerveza.

Dentro del recinto también se incluirán exposiciones permanentes de artes plásticas, productos artesanales y un espacio para la degustación de la “Mayabe”, “Cristal”, “Bucanero” y “Cacique”, marcas que produce actualmente la empresa mixta.

Jean Stevenard, director general de la firma, observó entusiasmado que el proyecto expresa un vínculo completo entre la cultura y la producción, y exteriorizó el concepto de que éste sirva de plataforma para exhibir un arte abierto para todos.

La ruta cultural “El Arte de la cerveza” persigue dar a conocer, tanto el potencial cultural de la fabricación de la milenaria bebida, como otras manifestaciones del arte local.

Músicos, pintores, cantineros, museólogos y promotores culturales holguineros colaboraron en el completamiento de un mapa que incluía lugares claves de la ciudad. En el pliego debían dejarse estampadas firmas y cuños, que dejaban testimonio de que el participante había estado en esos lugares, y frente a personalidades de la cultura.

10 ago 2010

Cuba abre una Ruta Cultural para la cerveza

Por Leandro Estupiñán / leandro@ahora.cu

Este lunes, la dirección provincial de Cultura hizo público lo que viene cocinando hace algunos meses: Holguín abrirá una ruta cultural de la cerveza. No un caminito en cuyos bordes uno encuentre botellas y laticas de esa bebida amarga, pero dulce, sino la unión de múltiples puntos de la ciudad, donde habitualmente se comercializan las marcas más famosas hoy de Cuba, la Bucanero y la Cristal, ambas fabricadas aquí por la Cervecería Bucanero S.A (CBSA).

Pero, a esto, que para empezar le han llamado “un juego”, acompañado por un plano a imitación de un pergamino antiguo, será sólo el principio del evento, que se propone homenajear a quienes con maestría supieron seguir un arte antiguo, muy antiguo y ajeno al Caribe, a América. No por casualidad se les llama maestros cerveceros a quienes la fabrican.

La cerveza surgió allá en el lejano Medio Oriente y sólo después de haber pasado de boca a oído, del papiro al papel común, la receta se hizo popular. Fue aprendida en estas tierras gracias al ingenio de los habitantes originales que, según Colón, fermentaban ciertos granos para beber el resultado. En definitiva, como por aquí llegaron los primeros extranjeros, y como aquí se debe haber bebido también el primer buche intercultural de cerveza, ninguna coartada será mejor para abrir una ruta de este tipo. Para colmo, un día, a alguien se le ocurrió hacerle probar la bebida a un burro y ¡sorpresa!: Sí señor, el burro toma cerveza.

Ahora, el burro Pancho, vivo en su tercera generación, también entra en la nueva idea como símbolo del que disfruta una receta compuesta a base de la cebada, el lúpulo, la levadura y el agua. Con una historia variada donde destaca tanto como bebida capaz de calmar el hambre o como caldo sagrado, su propia calidad le ha conferidos aspectos que van desde el más puro refinamiento hasta la ordinariez de lo vulgar.

En Cuba fueron verdaderamente populares mucho después, cuando apareció en La Habana La Tropical, la primera cerveza de la Isla. A la empresa que la producía se debe la construcción de un estadio (La Tropical) y una arena de boxeo (La Cristal). Ambas marcas pertenecieron a la séptima entre las industrias no azucareras de la Isla: la “Nueva Fábrica de Hielo S.A”, propiedad del magnate Julio Blanco Herra Clevería.

Luego otro adinerado culto, el santiaguero Emilio Bacardí, añadía a inicios de siglo XX una marca que por mucho tiempo gozó de alta popularidad: la Hatuey, producida en la “Cervecería Modelo S.A”. Hatuey, “la gran cerveza de cuba”; la Polar, “la cerveza del pueblo y el pueblo nunca se equivoca” y La Cristal, “clara, ligera y sabrosa”, sobresalían entre las preferidas del cubano y eran las causantes de que a Cuba se le confiriera un distintivo entre los grandes países productores de esta bebida.

A mediados de los ochenta, del pasado siglo, la CBSA, de tecnología alemana, quedó establecida en Holguín y hasta la fecha se ha ido modernizando de tal manera que, según el portal de la fábrica, es una de las más automatizadas en el país. Su capacidad de producción es superior a los 1.5 millones de hectolitros al año, que significa – lo ilustra su web-: más de 450 millones de vasos de cerveza. Bucanero, Mayabe, Cristal y Cacique llenan los estantes de cientos de centros de muchas partes de Cuba y el mundo. En todas, se lee: “fabricado en Holguín”.

Por semejante perorata donde se juntan cultura, comercio e historia, y porque en el mapa de ello está escrito el nombre de Holguín, se ha pensado esta Ruta cultural de la cerveza, que todos podemos recorrer. Esta es sólo la aproximación, después del lunes sabremos más, mucho más de semejante persecución estival a una bebida llamada laguer, bier o simplemente cerveza.

Fuente: www.ahora.cu

7 jun 2010

Un mapa para una Ruta

Por Joaquín Fernández Moreno

Parecerá complicado, pero puede llegar a ser sencillo. No habrá que esperar a que arribe flotando, dentro de una botella como en tiempo de los piratas y desde altar mar, un mapa para encontrar una ruta. Que será, en definitiva, un sugerente recorrido por sitios históricos y culturales de la oriental provincia de Holguín, si primero los residentes nacionales y visitantes foráneos se agencian el escasísimo mapa de la Ruta cultural ‘’El arte de la cerveza”.

A partir del primer día de julio, según los promotores de la novedosa propuesta turística para recorrer la Ciudad cubana de los Parques, los aspirantes a dicha aventura deberán visitar determinada cantidad de sitios generadores de cultura, y a la vez, expendedores de cerveza en sus diferentes modalidades, con el propósito de promover el dominio de asuntos culturales e históricos del territorio, y el conocimiento acerca de la tradición y producción cervecera en Cuba, de quienes adquieran un ejemplar del susodicho y original mapa, cuya edición se ha previsto no supere los 500 ejemplares.

En el prometedor documento aparecerán, tanto los lugares de venta de la refrescante bebida, como las instituciones culturales que se sugieren visitar, por lo que los poseedores del mapa deben alistar sus neuronas, tanto para responder determinadas preguntas que les realicen en dichos sitios, como para llevarse el mapa, debidamente acuñado por representantes de la Asociación Culinaria de Cuba o los cantineros, y obtener la firma de los artistas que regularmente actúan en los lugares incluidos en la Ruta cultural ”El arte de la cerveza”. De los resultados de esas novedosas gestiones, dependerá pues, el correspondiente estampado de los cuños.

La acumulación de cierto número de firmas y cuños por quienes adquieran los mapas, tanto en moneda nacional como en divisas, favorecerá el otorgamiento de libre acceso a numerosas instalaciones y reproducciones de obras plásticas, por lo tanto, los aspirantes nacionales y extranjeros interesados en enrolarse en la Ruta cultural “El arte de la cerveza’’, en los meses de julio y agosto de este año, y aún después, tendrán necesariamente que visitar la ciudad de Holguín, en el siempre veraniego oriente cubano.

La punta del cordel de esta iniciativa se encuentra, pues, en la posesión del artístico mapa. Después, la incitación se ocupará del resto.

19 ene 2010

Votación unánime: “La Mayabe”

Por Joaquín Fernández Moreno
Fotos: yricardo y Lázaro Wilson

Para obtener una buena cerveza no basta con una adecuada selección de la materia prima, sino que al arraigarse en los operarios una cultura por la disciplina y una absoluta higiene, es cuando puede hablarse de arte, sin olvidar las cartas tecnológicas para cada una de ellas, las cuales han de cumplirse al pie de la letra, tal y como han logrado con los años los maestros cerveceros de Holguín.

Recuerdo con inmenso placer las sustanciosas conversaciones que durante 1988 sostuve con José García de la Cruz (Pepe), sobre su trabajo en la Cervecería Mayabe bajo el título “Habla un cervecero”, publicado entonces en la prensa provincial; aborda desde que García entró como primer maestro cervecero, desde 1989 al 1990, y por ese camino llegó a ser director general de la fábrica hasta el mes de mayo de 1997.

El proceso de molido de la malta, maceración, extracción, hervidura, separación del lúpulo, sedimentación, centrifugación, fermentación, maduración, y filtración final, fueron temas de aquellas conversaciones, donde no se “filtraron” secretos, aunque fluyó la experiencia acumulada por éste y otros maestros, quienes a partir de tecnología alemana, comenzaron a poner a flor de labios de los amantes de la cerveza, aquel regalo único al paladar, mediante un proceso que demoraba entre 50 y 70 días. Sabor agradable, llenura, (“algo que te llena la boca”), “cuerpo…”.

“Cuanto mejor es un extracto original, mayor es su contenido alcohólico. A mayor retención de la espuma, más calidad: 3 minutos para que se deshaga la espuma al vertirla suavemente en las paredes interiores de un vaso, señal muy positiva. El bailarín español Antonio Gades, en la propia fábrica, denominó a ésta “el encaje de la cerveza”. ¿No te das cuenta que es un arte…?, sentenció Pepe a tiempo.

En estos momentos, cuando se perfila la celebración de un Encuentro Internacional de Cerveceros en Holguín, dentro del Festival Luna Llena de música pop, en el mes de diciembre, vale recordar que ya en junio de 1991, el mismo equipo de cerveceros que formuló la “Mayabe”, participó en un evento parecido en las instalaciones del hotel Pernik, en la Ciudad cubana de los Parques, en el cual intervinieron invitados de Francia y México, además de representaciones de las diversas fábricas existentes en Cuba.

El procedimiento para seleccionar la mejor, consistió en catar las diferentes cervezas que se presentaron, se depositaron en copas debidamente numeradas, y cuando los especialistas prestaron su paladar para el dictamen final, se procedió a abrir unos sobres sellados con la identificación de cada copa y bebida, y por votación unánime de los libadores, la “Mayabe” se alzó con la puntuación máxima.

Información prácticamente inédita, que ofrece una exacta medida del prestigio que la Cervecería holguinera ha mantenido en estos años, para orgullo de la cultura y del arte de hacer cerveza, con la cual se brinda en Cuba y otras partes del mundo.

18 dic 2009

Veinte “Mayabe” para Norell

Por Yordanis Ricardo Pupo

Resulta difícil imaginar a Maritza Norell Lauzao, Ingeniera Mecánica, trabajando en la principal empresa inversionista que hace veinte años construyó en Holguín la más importante fábrica cubana de cervezas. Y no solo porque actualmente se desempeña como Gerente de Imagen y Desarrollo de la sucursal ARTEX en este territorio, sino por la pasión con que promociona y defiende la cultura nacional.

Sin embargo, ella no ve contradicción entre el tiempo que dedicó a levantar la fábrica (desde los primeros movimientos de tierra hasta la obtención de las primeras cervezas), luego en la Planta donde se “cocina” la bebida y, ahora, en un empresa que comercializa productos culturales.

“Hacer cerveza es un arte y es también parte de nuestra cultura”, afirma sin tapujos, y por los poros le sale el orgullo de sentirse parte de aquella obra pionera, construida por jóvenes cubanos –casi todos graduados en la Universidad local y en Centros de la antigua Checoslovaquia-, con tecnología y asesoramiento alemán, que el tiempo, y sobre todo, la calidad de sus productos, convertiría en un importante negocio para la Isla.

Maritza trabajó en la fábrica hasta 1997, fue durante años la secretaria del Sindicato, vivió la entrada de los inversores extranjeros que lanzaron nuestras cervezas en el mercado internacional, modernizaron la industria y le cambiaron el nombre de Mayabe (todo un símbolo para los holguineros) por “Bucanero”, más comercial, y que, a la larga, ha rendido buenos frutos.

“Inicialmente se quería construir la fábrica en el poblado de Maceo, por la calidad de sus aguas”, refiere Maritza. Tras varios estudios se decidió hacer una conductora de 21 kilómetros para traer el líquido hasta las afueras de la Ciudad de los Parques, desde donde sería más fácil comercializar la Mayabe y otras marcas que se producirían en el futuro.

“Al principio hacíamos “Mayabe” clara y fuerte, luego Cristal y Hatuey, todas embotelladas, hasta que se hizo la fábrica de latas y toneles. Cuando se abrió el primer dispensador de cerveza (en el salón de protocolo de la propia fábrica) aún trabajaba allí”, dice, y muestra una foto donde se llenan varias jarras con la espumante bebida.


Desde el comienzo de esta historia, Maritza estaba casada con un joven que también trabajaba en la fábrica: José Marcos Quevedo –actualmente reside en España, donde estuvo un tiempo en la cervecería Estrella Damm-. Juntos tuvieron una hija, a la que le encanta la bebida que se obtiene de la cebada: “Claro, nací en la comunidad cervecera”, dice la muchacha, que se prepara en Estudios Socioculturales en la Universidad de Holguín y aspira hacer su Trabajo de Diploma sobre el arte de la cerveza.

“La culpa es mía” –bromea su madre-, “pues tomaba mucha “Mayabe” cuando estaba embarazada”. Y no es que fuera alcohólica, sino que era parte del grupo que se encargaba de poner el paladar en función de asegurar inalterable la calidad del producto.

Trabajar en el mundo de la cultura, unido a los años que lleva degustando tan especial bebida, le permite afirmar que “hacer cerveza es arte y saber disfrutarla, una cultura”, pero “con moderación, con cultura alcohólica. Eso forma parte de la idiosincrasia del cubano, de su devoción por las fiestas y la alegría”.


Próximamente, Norell recibirá la medalla Pedro Marrero, por XX años de trabajo en el Sindicato de la Industria Alimenticia; sin embargo, su mayor orgullo consiste en sentirse parte de aquella fábrica que aun “se mantiene produciendo cervezas de clase mundial”… y defiende que, “por muchas cervezas que se hagan, la “Mayabe” nunca será superada. Mientras pueda escoger, será siempre “Mayabe”, y ¡de botella!”.

27 nov 2009

Cervezas de Cuba: Mayabe

Esta marca mística y sensual toma su nombre de un valle situado en el oriente de Cuba una región llena de misterios e intrigas. Cuenta la leyenda que en 1949 se necesitaron los servicios de Pancho, un burro tomador de cerveza, para procrear mulas para trabajar en las minas de níkel.

El linaje de Pancho es aún fuerte en el valle de Mayabe y esto se ha convertido en una atracción turística. Pancho Jr. mantiene la misma pasión por la cerveza, consumiendo ocho cervezas Mayabe diarias como promedio. ¡Su record de cervezas consumidas en un día (el 21 de agosto de 1980) fue de 46!

Otro de los misterios de la Mayabe es su única malta Pilsner, que le brinda un ligero sabor y produce el color dorado claro de Mayabe.

Se dice que después de saborearla usted sentirá que su paladar ha sido seducido. La Mayabe ha encantado el corazón a más de un cubano en un día soleado, con una brisa agradable. Esta cerveza ligera, con 4% alc./vol. está disponible en botellas de 350ml, latas de 355ml así como en toneles.

Texto tomado de www.cerveceriabucanero.comFoto: yricardo

Cervezas de Cuba: Bucanero Fuerte

La Bucanero Fuerte toma su nombre de las viejas leyendas de los piratas del Caribe. Considerando que Bucanero Fuerte es uno de los mayores tesoros escondidos de la cerveza cubana, le sirve esta asociación de ideas.

Con el sabor fuerte de una cerveza con más cuerpo, la Bucanero Fuerte está elaborada con los ingredientes más frescos y naturales, la malta de calidad superior se mezcla con un toque de la más fina azúcar cubana.

Su mayor contenido alcohólico (5,4%), su color ámbar más profundo y su delicioso y refrescante sabor hacen de la Bucanero Fuerte una notable y 100% original cerveza cubana.

Con los años, la Bucanero Fuerte se ha hecho favorita entre los cubanos como la cerveza para beber entre amigos, mientras se juega dominó o se mira un juego de béisbol, convirtiéndose en una cerveza clásica de todos los tiempos.

Está disponible en botellas de 350ml, latas de 355ml, así como en toneles.

Texto tomado de www.cerveceriabucanero.com
Foto: yricardo 2009

19 nov 2009

Fidel Castro y la cerveza Mayabe

Por Joaquín Fernández Moreno

“Con mucho gusto y admiración, por la calidad y las ingeniosas innovaciones técnicas, sobre todo después de consumir dos medianas jarras de esta cerveza hoy tan prestigiosa: Mayabe”. Así escribió Fidel Castro en el Libro de Visitas de la Fábrica de Cervezas de Holguín, durante una visita de una hora y cinco minutos, el 27 de julio de 1996.

Después de escuchar ante una maqueta una explicación sobre la industria y su proceso productivo, observó la línea de toneles, luego se sentó en una banqueta frente a la barra, detrás de la cual lo atendieron María Nora, encargada de ese servicio, y José García de la Cruz, maestro cervecero y entonces director de la Cervecería.

“Estas jarras están muy buenas y bonitas”, expresa. Le ofrecen una dedicada con su nombre. Indaga y conoce que las sirven hasta donde llegan los 300 mililitros. “Tiene menos azúcar. Así se puede tomar mejor y no necesita leche condensada que no tenemos. Antes se decía que la malta era muy buena para las mujeres embarazadas. La malta da mucha leche”, agrega sonriente.

Una copa se termina y la vuelven a llenar. “¡Otra más! Ahorita van a decir que me tomé un tanque de esos grandes”. José García le solicita que, cuando tenga la oportunidad, regrese para inaugurar la Fábrica. “Bueno, a mí no me dijeron que aquí había una cinta y que yo la iba a picar”. “Yo no sabía eso, no me lo dijeron”, le responde José. Entonces Fidel se ríe y confiesa que era una broma. “Yo regreso. Si yo pudiera, llegaba a La Habana, cogía una carpeta debajo del brazo y me metía a vendedor ambulante. No saben que es más azúcar que cebada, pero está muy buena la cerveza”.

Luego de saludar a un grupo de trabajadores, comenta que quedó muy impresionado, la Fábrica está muy bonita y bien cuidada, y que la cerveza es muy buena. Se toma una foto con los maestros cerveceros, y en la línea de enlatado. Antes de despedirse, le coloca una mano a José García en el hombro y expresa: “Felicidades, sigue aprendiendo”.

Entonces le desean Felicidades en su próximo cumpleaños, (el 13 de agosto), y Fidel exclama: “Lo voy a celebrar con cerveza Mayabe”.

Fuente: transcripción inédita de la visita y fotos proporcionadas por José García (Pepe), testimoniante directo del hecho.

19 oct 2009

El arte de la cerveza

Por Carlos Melián Moreno

Mientras en el Noticiero Nacional de Televisión se daban las últimas noticias de la crisis mundial, descalabros en Wall Street, desempleos masivos, quiebras y bases navales norteamericanas en Colombia, los holguineros que salían al Carnaval se preguntaban, rascándose la cabeza, por qué razón tomar cerveza Tínima de Camagüey y no Mayabe, si esta última se fabrica justo en la cervecería Bucanero SA, instalada en las afueras de la ciudad.

“Muy sencillo”, respondió Álvaro Grass presidente del comité organizador del Carnaval 2009, “por problemas de presupuesto, ¡qué más quisiéramos nosotros!” y precisó, que los holguineros podrían considerarse premiados con la variante 50% Tínima y 50% Mayabe, un equilibrio difícil de encontrar en carnavales de otras provincias.

¿Por qué los holguineros aman su Mayabe?, “puro chauvinismo” escupiría unos de esos agrios criticones que acusan a los holguineros de dilatados charlatanes.

Tal vez sea cierto, pero en contra del refrán de que nadie es profeta en su tierra la Mayabe, a la par de ser asociada como pionera de lo que es hoy Bucanero SA con la posterior producción en sus naves de la Cristal “traída del occidente del país-, Bucanero, y la reciente Cacique, resiste la prueba del paladar del pueblo y de sus maestros cerveceros. Uno de ellos, Germán Guerrero Batista, formado como cervecero en Checoslovaquia se plantó en la opinión de que la Mayabe sigue siendo la mejor.

También es difícil soslayar que la Cristal y la Bucanero son las cervezas que repletan los refigeradores de los hoteles, discotecas, bares y hasta los tenduchos que en moneda dura operan perdidos en el último pueblo de la geografía nacional (y hasta en algunos bares de Europa, compitiendo con sellos centenarios, o chorreando el paladar nostálgico de la diáspora cubana que flota en el Viejo continente).

Parte del mito descansa, además, en dos bases, la primera, evidentemente sobre el secreto de los ingredientes que le dan color, sabor y amargo. Y la segunda, sobre las propiedades del agua que desde los pozos del municipio de Cacocum, es bombeada por una conductora de 21 Kilómetros de longitud y luego tratada para optimizarla al consumo humano.

La fórmula de la Mayabe no se escribe en el pizarrón de una universidad frente a un grupo de químicos con bata blanca, no, está sembrada como una estrella dentro de esos apacibles y gruesos maestros cerveceros que todos los días arriban a la fábrica en bicicleta, o simplemente cruzando la calle desde la comunidad construida hace 20 años frente a la cervecería. Y ellos, próximos al retiro, le confían la fórmula a técnicos más jóvenes.

Otra de las bondades de la Cervecería refiere a que el alcance de la compañía mixta que la produce no queda en sus grados de alcohol, dosis de lúpulo o cantidad de ventas. No. Su parte nacional y extranjera contribuyen con el pedregoso empeño de convertir a Holguín en una plaza que genere y promocione cultura desde los habituales inconvenientes inherentes a estar alejada más de 700 kilómetros de la capital del país.

¿Puede una cervecería convertirse en una promotora cultural? Bucanero SA, con su gentileza, tras bambalinas, ha dado precisos aportes al éxito y a la contundencia de los principales momentos culturales que año tras año salpican los noticiarios televisivos, radiales o impresos: Las Romerías de Mayo, y La Fiesta de la Cultura Iberoamericana, apenas dos eventos que forman parte de un proyecto mayor, que consiste esencialmente en crear una plataforma de donde pueda salir una producción audiovisual y musical endógena.

En ese sentido, muchos ven en la provincia un diamante en bruto, y quizá no se equivoquen. En Holguín está enclavado una parte importante del Polo Turístico de la nación, y desde dos de sus municipios se exporta una parte importante del níquel mundial.

Tales coincidencias y abrazos han generado pues la iniciativa de un evento a la altura del conocimiento que de la cerveza han acumulado los cerveceros holguineros. La Convención Internacional de Cerveceros, es todavía un sueño, una sonrisa irónica el rostro de éste o aquel pero ¿qué gran proyecto no lo fue en el pasado?

Ojalá y esta nueva propuesta, que a la larga redundará en beneficio del producto cerveza cubana tenga éxito, pues la cuestión va mucho más allá de “un hipo y una nota”. Se trata de sacar de la tierra otro rubro más: El arte de la cerveza.